El más Pequeño de Aquellos Días

Testigo de la presencia de Dios en ti y ante ti

 

El Señor permita se iluminen nuestras mentes, abra nuestro corazón, manifieste su verdad y nosotros humildemente aceptemos la realidad de su presencia en cada una de las cosas de nuestra vida, y sobre todo en este instante en el que de El depende nuesta base para podernos apoyar, levantar su nombre y enseñar en nuestro corazón su estandarte de misericordia, bondad, amor y comprensión con toda la universal obra de Dios.

Bienvenidos a esta humilde casa, la vuestra.

entrar